Las estrellas brillando plenas, el cielo
nublado y gris. El aroma de la tierra mojado y del pasto recién cortado. Las flores
del paraíso y el jazmín (chino, sueco o argentino). La madera quemándose. El
fuego ardiendo. El sol amaneciendo. La luna en su visita mas cercana a la
tierra. Las hojas de otoño. Los truenos antes y durante una tormenta. Los
viajes desconocidos. Las fotos graciosas y las pudorosas. Los momentos
“ridículos” del pasado. Las reuniones con amigos. Las reuniones con la familia.
La familia. Los actos patrios. Las muestras de arte. Los conciertos de piano.
Las obras de teatro. Los músicos callejeros. Las intervenciones colectivas. El
momento justo en el que aparece la sonrisa en un rostro serio. El humor
ingenioso y respetuoso, con clase. El antiguo, autóctono y aun vigente arte del
cabeceo. Las peñas. El folclore argentino.
El mate. Los besos en las mejillas y el sonido
orgánico que deviene. Un abrazo no esperado pero bien recibido. Una llamada
sorpresa. Un mensaje calido que no se anuncia. Los momentos con mis mascotas.
El ronroneo de mis gatos. Las velas en una noche especial. Las canciones que
fueron numero #1 antes de que yo naciera. Las bandas dinosaurio.
Películas en blanco y negro y series
pretensiosas y exitosas. Los musicales clásicos y no tanto. Películas
dramático-reflexivas. Cantar en la ducha.
Brindar mirando a los ojos. Compartir una
comida casera. El aroma de algo nuevo. Un regalo que espero ansioso por
entregar. Un día feriado. El fin de semana. La guitarra criolla. Las partituras
de la biblioteca. La biblioteca. El paseo cultural. El río y el día soleado.
El cantar de las aves y el sonido de la
lechuza y del búho.
La gente que no se rinde nunca. Los que
apuestan. La minoría. Los que se animan a decir lo que piensan. La plaza. Las
hamacas. Los pinos.
El negro y el blanco. Las corbatas y las
bufandas. El vino blanco.
La siesta. Las visitas. El origami. El
principito. Las milanesas de soja. Los retos. Los juegos de mesa. La escoba de
quince. Los rolling stones. Aerosmith.
Los chalecos y las boinas. Usar mas de dos
perfumes a la ves. La nieve. Salir a comprar ropa mientras esta lloviendo.
Escribir cartas. Componer canciones.
Recibir una invitación. Alquilar películas.
Dibujar mandalas y rostros. Las costumbres alemanas. Los Ángeles. La sinceridad
(con tacto). La fé. La compañía. El piano. El sonido de la risa. Los dientes.
El cabello. La mirada directa. El amor o al menos el concepto que tengo sobre
el. El para siempre. Las promesas. Los detalles. Las manos y los pies. Los
cumpleaños. Las mudanzas. La sensación en el estomago. El reencuentro.
Uno quiere conocer a quien tiene al lado. Sea
un hermano/a, un amigo/a, un/a novio/a o un/a esposo/a. Digamos que conocer a
alguien es como empezar una carrera que no tiene fin.
Seguro que encontramos el
gusto en decir – “yo te conosco bien” pero la realidad es otra.

